Adiós

by admin on 21/03/2012
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Dicen que cuando una puerta se cierra mil ventanas se abren… Muchas veces no es así, o no lo vemos así.

Se cierra una puerta que nos deja en la penumbra sin distinguir ventanas ni otras vías por donde respirar, nos detiene frente a ella en la oscuridad y la soledad, encerrados en una habitación donde sólo por nosotros pasa el tiempo envejeciéndonos sin avanzar.

Cuesta comprender que lo que antes era perfecto ha desaparecido, el desvanecimiento de una realidad que nunca va a regresar, ese sinsabor de no saber si en el calendario has marcado días o sueños que se pagan con la tortura del no saber, del esperar sin entender, mantener una llama de esperanza que se enciende y apaga con nuestra ilusión y nuestro cansancio.

Cuesta muchas veces decir adiós, esa sensación de que abandonas una habitación donde has compartido verdadera felicidad, ese portazo sin retorno que deja atrás la posibilidad de mantener el sueño de que esos momentos puedan volver a pasar.

Cuesta muchas veces asumir que es la hora de dejar de esperar, que es la hora de no soñar más, que recordar es un trago amargo de sorbo lento que de nada sirve, que lo que pasó quedó en el pasado y esa puerta no volverá a abrirse, que esa habitación que ha sido testigo de tu felicidad ahora va a quedarse vacía; pero es mucho mejor que transformar tus días en horas que solo sirven para rememorar momentos que ya no volverán a suceder.

Para muchas personas, decir adiós es una necesidad, es un salto al vacío por una de esas ventanas escogidas al azar por la inercia de una situación estéril.

Amig@, te tiendo mi mano, si estás así no te aferres, entre los dos escogeremos la mejor ventana.

Te atendemos en el teléfono 806 403 003. Las mejores tiradas de tarot.

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