Aprender

by admin on 24/03/2012
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Esta mañana le he comprado un libro de actividades a mi hija para que aprenda a escribir, mientras seleccionaba cual era el más apropiado para ella he recordado cuando era yo la que rellenaba esas plantillas con indescifrables letras.

Y recordando eso me ha venido a la mente una pregunta muy típica cuando la gente me conoce “¿Tú donde has aprendido a leer las cartas?”

Que pregunta más chunga, con perdón de la expresión, creo que la primera vez que barajé no debió significar mucho para mí porque nunca lo recuerdo.

Si recuerdo, sin embargo, la rigidez con la que mi madre me leía Metafísica antes de irme a dormir cuando tenía 7 u 8 años. Creo que debería  darle las gracias por dejarme conocer desde mi más tierna infancia el mundo alternativo en el que habito aunque en mi fuero interno creo que nunca dejaré de acusarla con el dedo como culpable de una buena parte de lo que han sido mis miedos. Con siete años escuchar hablar de personajes como St Germain, los arcángeles y demás no creo que sea muy recomendable, el más allá de la vida está en esta vida misma; pero volviendo al tema que nos ocupa, no recuerdo cuando mi vida pasó de ser una vida “normal” a una vida mezclada con el tarot, la metafísica, la asimilación de mi intuición (llamémosle videncia) y demás, en todos mis recuerdos estos factores han estado presente así que cuando me preguntan cuando aprendí a echar las cartas siempre respondo que debí empezar a aprender en el vientre de mi madre.

Dicen que cuando uno está preparado para recibir lecciones llega el maestro adecuado, creo que con el afán de no perder mis cualidades a mi se me obligó a tener demasiada información antes de tiempo, como a los niños que les obligan a meterse en la piscina para que sepan a nadar sí o sí.

Ahora, siendo adulta puedo decir que gracias a ello sé manejar perfectamente el don/maldición (no gusta nada ver cosas que no nos agradan y/o nos duelen) de la videncia y que el tarot es algo innato en mí, posiblemente no tenga una técnica excesivamente depurada y seguro que no soy la que mejor conoce el significado de cada carta pero vosotros sabéis que donde digo “a” luego no hay más vocal que exista porque para mí una consulta de tarot es como para vosotros una siesta, nadie hace falta que os explique como se hace y seguro que la ejecutáis de forma perfecta, ahora… ¿recordáis vuestra primera siesta?

Pues eso me pasa a mí con el tarot.

 

Un abrazo!

Te atendemos en el teléfono 806 403 003. Las mejores tiradas de tarot.

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